DE LA IMITACION DEL SAGRADO CORAZÓN - I


La Devoción al Sagrado Corazón 


La Imitación del Sagrado Corazón 

Comenzamos, queridos Hermanos Cofrades esta sección en nuestro Blog con el fin de conocer mejor al Sagrado Corazón, sus latidos y movimientos, para "imitarlos" con mayor fidelidad.

La Real Academia de la Lengua dice que "imitar" significa:

1. Ejecutar algo a ejemplo o semejanza de otra cosa. 2. Parecerse a otro. 3. Hacer o esforzarse por hacer algo, lo mismo que otro o según el estilo de otro.

Nuestro propósito como Guardias de Honor es tomar al Sagrado Corazón del Hijo de Dios, en su paso por la tierra, como modelo de toda perfección y santidad. Que nuestros labios, si aún nuestras acciones no son del todo conformes a este Divino Modelo, expresen cada día nuestro deseo:

Jesús manso y humilde de Corazón,
haced nuestro corazón semejante al vuestro.




La particular devoción al Corazón Sacratísimo de Jesús, Hijo de Dios, es la más antigua entre los cristianos. 

Antes que los Santos Sacramentos y otros objetos de devoción existiesen, ya la Bienaventurada Virgen María reverenciaba al Dulcísimo Corazón de su amantísimo Hijo, ya San José lo estrechaba contra el suyo; ya los pastores y los magos, Simeón y Ana, los Apóstoles y discípulos por Él y hacía Él se veían atraídos; a Él amaban y trataban de imitar.

Pero desde el momento en que Jesucristo llamó a todos los hombres para que supieran cómo Él era manso y humilde de corazón; desde que sacó de los tesoros de su Corazón el Sacramento de la Eucaristía, el más precioso de sus dones; desde que quiso que le abriesen en la Cruz su sagrado pecho, y permaneciese abierto como refugio para todos, desde entonces se acrecentó maravillosamente la devoción al Corazón Divino.

Ya los Apóstoles extendieron por todo el mundo está particular devoción y de aquí que los Padres de la Iglesia la sustentaran con gran afecto y ternura y la recomendarán con gran cuidado.

Finalmente, los santos de todos los siglos fueron discípulos devotísimos del Corazón de Jesús. Más cuando llegó la plenitud de los tiempos, que el Señor escogió para franquear todas las riquezas de su Corazón, entonces fue cuando apareció la benignidad del Salvador, y Él mismo reveló cómo era voluntad suya que en adelante fuese especialísima la devoción a su Corazón Sacratísimo: prometiendo y asegurando que derramaría sus gracias sobre cuantos se consagrasen de un modo especial al culto de su Corazón Sacratísimo.

Nos encontramos en el Santo Tabernáculo durante nuestra Hora de Guardia mañana...

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